wakon yosai

Técnica de desoccidentalización Luis Diez del Corral, pensador español, escribió en su obra titulada El rapto de Europa: La tecnología moderna estaba estrechamente vinculada con las civilizaciones greco-romana y cristiana. Sin embargo, en el siglo XX, fue separada de su base espiritual y se expandió al mundo no occidental como fue raptada la Diosa Europa en la mitología. Así comienza el declive de Europa. Esta explicación no es necesariamente nueva al recordar Declive de Europa de Oswald Spengler. No obstante, esta explicación de Diez del Corral puede encajarse perfectamente en el caso de Japón. Tomemos el caso de la arquitectura, por citar un ejemplo. La arquitectura pública de Japón seguía hasta mediados de los años treinta, los estilos tales como Sessesión, Art Nouveau, o Art-Deco, y a partir de entonces se mostró prosaica. Esto quiere decir que Japón al aprender la técnica y las funciones de la arquitectura occidental dejó escapar los elementos decorativos tanto del exterior como del interior.
Hay una expresión japonesa, wakon yosai (espíritu japonés con la sabiduría occidental), que significa la actitud con la que aprendían la sabiduría y tecnología occidentales mientras mantenían el espíritu verdadero. Antiguamente, los japoneses adoptaban la misma actitud frente a la civilización china. Existía entonces la expresión wakon kansai (espíritu japonés con sabiduría china). Esta fue la actitud de mimetismo que los japoneses tomaban cuando tenían que confrontarse con una civilización superior. Este concepto fue elaborado por el escritor francés, que en paz descanse, Roger Caillois, quien afirma que algunos animales asumen la postura de muerto al encontrarse con un animal más poderoso que ellos. Los japoneses conocieron la civilización china al igual que la occidental con una actitud de mimetismo de no resistencia. Copiaban secretamente las formas superficiales de otras civilizaciones, creyendo que era la mejor manera de conservar su espíritu. Algunas civilizaciones tales como la china, la islámica o la mesoamericana tenían fuerte confianza en si y se resistieron con armas contra los intrusos. Sin embargo, una vez vencidos, tuvieron que aceptar todo tipo de cambios pasivamente. Debido a la masacre de la clase líder, no les quedó un cuerpo de personal capacitado para transformar la nueva civilización al modelo indígena. Fue Octavio Paz, gran poeta mexicano, quien me contó que fue asombroso ver en Japón cómo los antiguos aristócratas japoneses pudieron absorber la civilización extranjera sin perder la fuerza de la clase gobernante. La religión en muchas civilizaciones tiene estrecha relación con la ciencia y la tecnología no necesariamente occidental. Sin embargo, en Japón, por ejemplo, el emperador, quien es el cura supremo de la religión indígena japonesa, llegó a ser un científico, concretamente biólogo especialista de una ciencia que se desarrolló en contra de la visión occidental del mundo. El emperador Showa publicó muchos libros en el campo de clasificación de animales. Esto demuestra el hecho de que el jefe de la religión shinto, la cual defiende el animismo, podía ser a la vez un biólogo que creía en la teoría de la evolución a la cual la iglesia le tenía sus reservas. El profesor Takemochi Ishii explica este aspecto del japonés diciendo que éste, o carece de una identidad firme y bien establecida, o tiene demasiada confianza en si mismo que absorbe cualquier tipo de civilización. Esto significa que es capaz de asimilar cualquier civilización forastera separando el espíritu de la ciencia y la tecnología. El hecho de que la cultura japonesa, teniendo bases animistas, pensara que todo en la naturaleza tiene divinidad potencial, influyó sobre su reacción flexible frente al nuevo mundo tecnológico, por lo que el japonés tiene la tendencia de no integrar su identidad basándose sólo en una ideología. El no intenta entender el mundo exterior con sólo un tipo de principio, lo que no es posible en el mundo monoteísta. Los antiguos japoneses aceptaron la doctrina del budismo cuando llegó a Japón. Esta religión tenía dos tendencias: primeramente la Dainichi-Nyorai, Dios supremo y la de sus inumerables transformaciones. No obstante, los japoneses importaron principalmente su aspecto panteísta dejando de lado al primero, de tal manera que podían combinarlo con el animismo; de donde se deduce que el budismo fue hábilmente descompuesto y fue aceptado hasta después de su japonización. Este es un ejemplo de la manera japonesa, generalizada, de absorber y aceptar la sabiduría y la tecnología extranjera.
COPYRIGHT 1994 Departamento de Estudio de la Comunicacion Social, Universidad de GuadalajaraCOPYRIGHT 1994 Departamento de Estudio de la Comunicacion Social, Universidad de Guadalajara
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